¿Perro Adoptado = Perro Estresado?

El estrés en una adopción

Podemos hablar del éstres como la forma que utilizamos para asimilar un cambio y que se caracteriza por una actitud de alerta o activación generalizada. El stress no siempre es negativo. El lado positivo es totalmente necesario para los perros, dado que resulta imprescindible un cierta actitud de alerta o “activación” para que puedan desenvolverse correctamente por la vida, para prevenir así peligros o responder a ellos con prontitud.

El negativo, es el que debemos tratar de eliminar, el que paraliza al perro, le bloquea, le impide pensar y es en sí mismo un sufrimiento inútil y sin sentido.

Un perro recién adoptado ha pasado, como mínimo, por dos cambios brutales en su vida. Dos cambios de realidad súbita, sin preparación intermedia, ni probablemente, período de adaptación posterior que le ayude a asimilarlos. Una es el abandono y la otra, su nuevo hogar (nuevo lugar, nuevas personas, nuevos hábitos). Estos “grandes” cambios, generan un gran stress en el perro, que puede convertirse en crónico, si le sometemos además, a grandes exigencias. En cómo el perro asimile el cambio y acepte su nuevo hogar, sin duda alguna, el nuevo dueño tendrá la magnífica oportunidad de ayudar.

En su mano está el darle al perro ese período de relajación y calma, que sin duda, necesitará para afrontar su nueva etapa en la vida.

Por ello, el nuevo dueño debe hacerse a la idea, de que cuando llegue el perro a casa se ha de abrir “inmediatamente” un “período de calma” para él, puesto que lo necesita.

Para ello podremos:

- Marcarle referencias. Sin presiones.

El perro aprenderá de lo que somos. Si nos movemos con naturalidad, pero despacio, si les hablamos con voz baja y tranquila, si nuestras rutinas delante de él, son pacíficas, el perro aprenderá naturalmente a relajarse. El lenguaje corporal que utilicemos, es básico en el incio de esta relación, puesto que sin querer dicho lenguaje podrá intimidar o incluso generar un mayor stress en nuestro perro, justo lo contrario de lo queremos. Deberíamos plantearnos vivir la vida a “cámara lenta” y cualquier técnica que hayamos aprendido con anterioridad, basada en la teoría del “alfa” o cualquier utilización de fuerza física, no hará más que descentrar más aún a nuestro perro.

- Cederle la resolución de su ansiedad.

No “obligarlo” a enfrentarse a la situación de inmediato, aceptando nuestra presencia desde el primer momento, sino dejarle él buscar los mecanimos para ir adaptándose. Esto implicará que el perro se desenvolverá por sí mismo por la casa, será él quien elija acercarse a nosotros o a las cosas, pero no forzaremos el contacto, en ningún caso.

- Adecuaremos nuestras exigencias al estado del perro.

A un perro altamente estresado, apenas podremos pedirle nada. El stress inhibe el sistema cognitivo, por lo que estará incapacitado para aprender. Más vale que tiremos hacia lo muy, muy bajo en nuestras exigencias. El no puede satisfacerlas, así que así no nos defraudará.

- Observar al perro y aprender de él. La paciencia es nuestra mejor arma.

Observándole, podremos identificar los signos de estrés (ladrido excesivo, rascado excesivo, acicalado excesivo, etc.), para así detectar los estímulos que son para él más excitantes y poder eliminarlos del entorno. También podemos empezar a interesarnos por el lenguaje que utiliza nuestro perro, sus señales de calma, ese lenguaje de paz, que sólo ellos conocen, pero que admiten gratamente que nosotros utilicemos y que tanto nos ayudará en nuestra comunicación.

- Merecido descanso y rutinas.

Tras una intensa actividad, bien física o psicológica, todos merecemos un descanso. En las adopciones, éste período de descanso debería ser de un mínimo de 15 días. El ejercicio físico excesivo sin duda es contraproducente. Los paseos cortos,relajados y agradables. Y nada mejor, para sobrellevar un gran cambio, que ningún cambio más. Nuestro perro agradecerá que sus días sean iguales, uno detrás de otro, ya que en ellos no hay cambios. Eso le dará seguridad y estabilidad.

Si ayudamos al perro, iniciando este período de calma y con ello, rebajamos su stress, habremos colaborado a que el que va a ser nuestro compañero de viaje durante mucho tiempo, resuelva uno de los conflictos más importante de su vida.

 

Articulo de Eva Cobo, Educadora Canina y Colaboradora de SOSGOLDEN

 

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